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El Presidente del Festival Vallenato

En toda fiesta hay un anfitrión, ese que da la vida, se desvela por la organización y que por lo general es el que menos la disfruta, pero es el que más siente satisfacción cuando esta es todo un éxito.

Pues bien, eso es lo que es Rodolfo Molina Araújo para el Festival de la Leyenda Vallenata, un hombre que lleva sobre sus hombros una de las festividades musicales más importantes del país. Y no solo por ser su Presidente Ejecutivo, desde hace siete años, sino también porque es una tradición que aprendió a querer con el alma gracias a su madre Consuelo La Cacica Araújonoguera.

“Es una responsabilidad muy grande porque el Festival de la Leyenda Vallenata no es ajeno al crecimiento que ha tenido la música vallenata. Nosotros hemos asumido la responsabilidad de este género musical y los resultados son altamente positivos, desde todo punto de vista”, dice. Aclara que nunca buscó presidir la fiesta cesarense, pues siempre había tenido vocación agrícola, pese a que creció en una familia donde vivió y sintió muy de cerca el Festival.

“En el momento que me entregaron esa responsabilidad la asumí con todo el decoro, con el esfuerzo y la seriedad que eso significaba porque se tenía una percepción sobre el horizonte que iba a tener. Y eso es lo que he buscado cada día, que tenga la mayor prestancia a nivel nacional e internacional”.

Entre sus logros destaca el hecho de que la festividad no haya sido consumida por la comercialización, como algunas personas presagiaron. Para evitarlo, él y su equipo de trabajo han separado la parte de espectáculos musicales, con la responsabilidad de los concursos que es la verdadera esencia. “Es lo que cuidamos como la joya de la corona. No dejamos que se quebrante ese principio por el cual fue creada la Fundación”.

En el tono característico de los vallenatos revela que estos últimos días han sido de múltiples reuniones y hasta de vicisitudes, pero sin restar el ánimo por llevar a feliz término la edición número de una fiesta cultural que alegra a todos los colombianos y extranjeros.

En medio de los ajetreos propios de un magno evento, Rodolfo pone en práctica todo lo que aprendió de su mamá Consuelo, de quien admiró su manera de nunca claudicar ante nada.

P. De los consejos de su madre, ¿cuáles sigue?
R. Amar, querer y preservar la música vallenata. Extraño los consejos de ella, saber los caminos que quería tanto para la música, como para el Parque de la Leyenda Vallenata, porque allí ella recogía todos esos sentimientos que produce el folclor. Espero que ese gran sueño se haga realidad y el Parque de la Leyenda Vallenata, que lleva su nombre, se concluya lo antes posible, tal como fue proyectado.

P. ¿Cuál es el trabajo para que el vallenato pase de generación en generación?
R. Ir sembrando la semilla, principalmente en los niños, que comienzan escuchando el verdadero vallenato y con el paso del tiempo es difícil de arrancar y de inmediato produce sus frutos.

P. ¿La escuela Rafael Escalona es uno de esos semilleros?
R. Ese proceso nace porque Consuelo Araújonoguera tenía una sensibilidad marcada y los niños eran su mundo, que poca gente conocía, lo que ella disfrutaba no solamente con sus hijos, con sus nietos, con sus ahijados, sino con todas las personas cuando iba a los pueblos. Una de las cosas que ella le fascinaba era verse rodeada de la niñez, y en esa niñez descubrió que los niños una de las cosas que deseaban cuando adultos era poder tocar el acordeón y cualquiera de esos instrumentos que componen la música vallenata o ser compositores y cantantes, por eso pensó que ese era el terreno donde podía sembrar la semilla de la música vallenata.

Rodolfo, el esposo y padre. El Presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata es un hombre querendón, que ama la música pero, que más allá de los placeres de la vida, disfruta al lado de su familia de momentos muy felices. Está casado con la abogada Gloria Inés Meza Armenta, con quien tiene tres hijos: Rodolfo Miguel, 22 años; Jaime Daniel, de 20; y Consuelo Inés, que tiene 8. A sus hijos los define como buenos estudiantes, disciplinados en el estudio y con vena musical.

Expresa que su hijo mayor es acordeonista. “Rodolfo Miguel fue Rey Juvenil, el siempre me pide participar en el Festival Vallenato, pero para tranquilidad de él y de los concursantes le digo que se abstenga mientras yo esté como Presidente Ejecutivo”.

De Jaime Daniel dice que le gusta cantar, pero que es más dado a la música clásica, mientras que Consuelo Inés, nombre en homenaje a su abuela y a su mamá, revela que cuando grande va a ser cantante. Es espléndido al mencionar a su esposa: Es mi vida, mi compañera, lleva la mano fuerte del hogar, nos entendemos bien, somos coequiperos. Muy respetuosa en el trabajo que yo hago y me colabora mucho en la Fundación Festival. Por último, Rodolfo Molina Araújo deja de definir a su familia para describir su más grande pasión.

P. ¿Qué es para usted el vallenato?
R. El vallenato es la inspiración, es el sentimiento, es el alma hecha canción, es lo narrativo del canto, las vivencias, la música, la mujer, es todo.

La ‘parranda’ de amigos

Para armar un grupo vallenato con sus amigos, para disfrutar de una parranda ideal, ¿a quiénes escogería?

Tengo muchos amigos. Desde pelao fui muy parrandero, crecí con Iván Ovalle, con los hermanos Meza, con ‘El Chiche’ Martínez y ‘El Cocha’ Molina, todos Reyes del Festival, y además escuchando a Alejo Durán, Luis Enrique Martínez y ‘Colacho’ Mendoza.

Muy personal

Qué recuerda de las enseñanzas de su padre… el amor por el campo, la seriedad y la tenacidad.
Le inculca sus hijos… que sean muy responsables, ordenados y, para mi es fundamental, el estudio.
Lo máximo que ha hecho por sus raíces… mantener y difundir la auténtica música vallenata.

Fecha y lugar de nacimiento: nació hace 47 años en Valledupar.
Padres: Hernando Molina Céspedes y Consuelo Araújonoguera.
Bachiller: Col. Nacional Loperena.
Profesión: adm. agropecuario.
Otras actividades: arrocero, palmicultor y ganadero.
Cargos ocupados: gerente de Mercabastos, Agroindustria El Rosario, Arrocera Moliar, Radio Guatapurí y Cacica Stereo, y Secretario privado Alcaldía de Valledupar (1998 – 2000).
Hobbies: tocar guacharaca y cantar en parrandas.
Religión: Creo en Santo Eccehomo y en la Virgen del Rosario, soy católico, apostólico y romano.
Proyección del Festival: “en estos momentos tenemos un reconocimiento internacional en Estados Unidos, México, Panamá, Guatemala, y muchos otros países de Centroamérica y Suramérica. Nos hace falta llegar con mayor énfasis a Europa y al Oriente.

La importancia de este género…
“La música vallenata abre fronteras y ha penetrado en todas las instancias sociales”.

¿Qué hace en su tiempo libre?
“Me gusta leer bastante, escuchar música, ir a la finca, todo lo que es la agricultura y la ganadería.

Escrito por: Lilibeth Hernández García
Fuente: El Heraldo

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