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Katiuska Mendoza, una voz que dejó huellas

Quienes conocieron a Katiuska Mendoza Cotes, mantienen viva esa imagen de una mujer emprendedora, carismática y muy talentosa, pero quienes la escucharon cantar se enamoraron de tan maravillosa voz que Dios le concedió.

Talento que a sus 19 años ya era consagrada como la nueva revelación femenina de la música vallenata.

Nacida en Fonseca, La Guajira, criada en un ambiente rodeado de folclor al ser nieta de Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, primer Rey de Reyes en 1987 en el Festival de la Leyenda Vallenata.

A sus 7 años, comenzó hacer presencia en diferentes escenarios de toda la región de música vallenata, en las que se hacían concursos de canto, los cuales siempre salía victoriosa y galardonada.

A esa edad, Katiuska Mendoza ya forjaba un buen camino en el folclor vallenato y en su futuro como cantante.

Pero al parecer una negligencia médica puso fin a ese futuro promisorio de Katiuska, luego de que en el 2011 decidiera practicarse una cirugía estética en su nariz, en la Clínica Valledupar, de esta capital.

En entrevista con la familia de Katiuska, su madre Luisa Cotes, le manifestó a EL PIILÓN, que el objetivo de esa cirugía era estar bien presentada para lo que sería el lanzamiento de su carrera musical y debido a eso contactó a la cirujana plástica Damaris Romero, en Valledupar.

Según Luisa Cotes, durante la visita de Katiuska al consultorio de la cirujana, ésta le había indicado que no era necesario realizarse los respectivos análisis que se hacen antes de una cirugía, porque se encontraba en perfectas condiciones de salud y que además las personas con menos de 30 años, no necesitaban de ese tipo de procedimiento.

Pero el deber de madre llevó a doña Luisa, en practicarle dichos exámenes a su hija antes de la intervención quirúrgica.

“Por cuenta propia decidimos realizar esos análisis y por fortuna mi hija estaba en perfecto estado, por lo que accedí a que ella se practicara la cirugía”, indicó Luisa Cotes, quien a pesar de los buenos resultados de los exámenes aún no quería de que Katiuska se operara la nariz, porque para ella su hija era perfecta.

El 13 de diciembre de 2011, Katiuska Mendoza Cotes, llegó a la Clínica Valledupar, en cumplimiento a la fecha de la cirugía estética, pero sin antes de haber asistido a una cita previa de valoración con el anestesiólogo Fabio Vargas Lobo, quien sería el encargado de estar presente con el equipo médico en el quirófano donde iba ser operada la joven cantante.

Para ese entonces, Katiuska fue acompañada de su madre Luisa Cotes y una prima.

“Mi hija entró en perfectas condiciones, las enfermeras la prepararon, le pusieron sus prendas para la cirugía, estaba bien, mi hija estaba feliz por su operación”, señaló Luisa, quien nunca llegó a imaginar que ese era el último momento en que vería feliz a su primogénita.

Según Luisa, varios minutos después de que Katiuska ingresará al quirófano comenzó a anotar una actitud extraña en las enfermeras y demás equipo médico, por lo que decidió ingresar a la sala donde sería operada su hija.

Contó que “cuando entre vi que la doctora Damaris hablaba con el anestesiólogo Fabio Vargas, movía la cabeza diciendo que no, y abrazó al anestesiólogo, ese gesto se significó para mí, que Katiuska estaba muerta”.

Ella recuerda que salió desconsolada de la sala de cirugía en busca de su sobrina para que por favor averiguara qué le había sucedido a Katiuska.

“A mi sobrina le dijeron que Katiuska, había sufrido un paro cardiorrespiratorio durante la operación”, dijo Luisa Cotes.

La noticia del fallecimiento de Katiuska Mendoza, en medio de una cirugía estética  de inmediato comenzó a ser difundida por los diferentes medios de comunicación del Cesar y La Guajira.

El inconformismo y la sanción

Luego del extraño deceso de Katiuska, los Mendoza llegaron a la Clínica Valledupar en busca de respuesta, pero según ellos nadie les daba razón de la doctora Damaris Romero, del anestesiólogo Fabio Vargas y de la directora de la clínica.

El cuerpo de la joven promesa de la música vallenata fue remitido a Medicina Legal de Valledupar, donde los peritos indicaron que efectivamente Katiuska había muerto producto de un paro cardiorrespiratorio.

Debido a estos hechos, la familia de Katiuska emprendió un proceso legal de la mano del abogado Luis Alfonso Freite, en contra de Damaris Romero, Fabio Vargas y la Clínica Valledupar.

Por su parte, la Secretaría de Salud del Cesar, también inició un proceso investigativo en la clínica.

A 21 meses del fallecimiento de Katiuska Mendoza, dicha sectorial departamental emitió el 12 de septiembre de 2013, un informe en el que le impone a la Clínica Valledupar, la máxima sanción permitida en los parámetros nacionales.

“La sectorial de salud impuso sanción asistencial muy grave, grado máximo, luego de verificar el incumplimiento de las características de calidad del sistema obligatorio de garantía de la calidad en salud, ya que no se cumplieron las acciones de minimización de riesgo quirúrgico y anestésico inherentes al procedimiento que se realizó en la paciente Katiuska Mendoza, terminando con la muerte de la usuaria”, indica el comunicado.

De acuerdo con Susana Herrera, líder del Proyecto de Inspección, Vigilancia y Control  Departamental, los hallazgos técnicos o asistenciales y administrativos evidenciados en el caso, se relacionan con el incumplimiento de las condiciones mínimas básicas y esenciales en la prestación de los servicios de salud.

Basándose en las investigaciones, la Secretaría de Salud Departamental, le impuso a la Clínica Valledupar una sanción asistencial muy grave en grado mínimo, equivalente a multa por  80 salarios diarios  legales vigentes, que corresponden a 1.375.500 pesos, debido a que esta institución no cumplió con los protocolos institucionales de atención al paciente quirúrgico.

De igual forma, por el hecho de no cumplir en lo referente a la disponibilidad de recurso humano, en este caso el anestesiólogo, para la administración de agentes anestésicos, se impuso sanción pecuniaria equivalente a 70 salarios diarios legales vigente, que corresponden a 1.375.500 pesos.

Además de esto, por irregularidad en el diligenciamiento del historial clínico Katiuska Mendoza, a la clínica se le impuso otra multa por otros 80 salarios diarios legales vigentes y más 100 salarios diarios legales vigentes por no soportar el proceso de mantenimiento y calibración que requieren los equipos biomédicos para su adecuado funcionamiento.

Una voz que no dejará de escucharse en Fonseca

Cuando Katiuska tenía 8 años, su padre Nicolás ‘Nacho’ Mendoza, quien le había enseñado sus primeras notas en el acordeón, se dio cuenta de tan maravilloso talento que poseía su hija para cantar y decidió llevarla hasta la academia de música vallenata de Andrés ‘El Turco’ Gil.

Allí hizo parte de la agrupación Los Niños del Vallenato, con la hizo su primera grabación interpretando la canción ‘El Cantor de Fonseca’, de la autoría de Carlos Huertas.

“Ella a medida que iba creciendo, fue mostrando sus actitudes, a la edad de 7 años comenzó a mostrar ese potencial que tenía, potencial que la llevaría a ser estrella de estrellas”, señaló Nicolás Mendoza.

“Katiuska siempre mostró ese orgullo de ser nieta de ‘Colacho’, de ser mi hija, nosotros decidimos que tomara cursos de guitarra aquí en Fonseca, donde desarrolló más sus actitudes”, comentó ‘Nacho’ Mendoza.

Por su parte, Luisa Cotes siempre acompañó a su hija en todas las presentaciones que tenía a nivel nacional. “Desde que comenzó su carrera musical, yo comencé a viajar con ella a todas partes, menos a los otros países”.

Cabe recordar que Katiuska Mendoza, cuando era integrante de Los Niños del Vallenato, viajó a tarimas internacionales tales como: Estados Unidos, donde compartió con el presidente Bill Clinton, también fue a China, Japón, Venezuela, entre otros países, donde dejó su voz como huella.

Doña Luisa siempre recuerda que cada vez que Katiuska iba hacer una presentación pero antes de montarse a la tarima, su madre le dio consejos para que saliera bien, “Yo le decía ponte así, haz esto, haz lo otro, para que te veas linda, y ella me respondía, no mami, no me digas nada que yo sé lo que tengo que hacer allá arriba, y era cuando lo hacía mejor”.

“Mami no te preocupes que mi voz responde”, esa era la frase que más le repetía Katiuska, a su madre Luisa Cotes, antes de enamorar con la voz a los espectadores de un evento musical.

Contó que Katiuska siempre le decía que, tuvo que haber llorado o cantado mucho en su vientre, porque sentía que ese don había nacido con ella y que sus aspiraciones eran ser mejor que Shakira.

Desde la puerta principal hasta el patio de su casa, los trofeos, las menciones honoríficas y de reconocimiento adornan las paredes de la vivienda en la que se crió Katiuska, rodeada de sus seres queridos.

Su hermano Héctor Mendoza, recuerda todos esos momentos gratos que pasó con su hermana mayor, a quien consideraba como su confidente, la otra mitad de su vida, vida que en estos momentos cuida de los Mendoza desde el cielo, donde construiría con la ayuda de Dios una casa en la que solo habiten los sueños y que además tendría un jardín con florecitas de mil colores, como lo interpreta Katiuska en una de las pocas canciones grabas por ella titulada ‘Contigo al cielo’.

Satisfechos con los avances en el proceso investigativo en contra de la Clínica Valledupar, los Mendoza ahora solo esperan que el Tribunal de Ética Médico, tomen las medidas respectivas contra la doctora Damaris Romero y el anestesiólogo Fabio Vargas.

Mohamed Osman Díaz
El Pilón

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