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Interceptaciones telefónicas al cantante Jorge Oñate

Seguimiento de más de 14 mil llamadas pone contra las cuerdas al cantante vallenato. Escuchas evidencian presuntos nexos con un homicidio, oscuros vínculos y compra de votos.

Pruebas inéditas de la justicia contra el cantautor Jorge Oñate

“Yo soy el chacho, yo soy la aplanadora de sus enamorados”. Entonando estas frases de uno de sus éxitos musicales, llegó el pasado viernes al búnker de la Fiscalía el cantautor vallenato Jorge Oñate González. Acompañado de su abogado, Hernando Bocanegra, acudió para responder a un interrogatorio del ente investigador, que busca establecer su presunta relación con el asesinato de su primo, el exconcejal del municipio de La Paz (Cesar) Efraín Ovalle Oñate, ocurrido el 25 de febrero de 2012 en esa misma localidad.

Desde que ocurrió el homicidio se dijo que fue motivado por peleas políticas. En octubre de 2011, Wilson Rincón Álvarez y Nancy Zuleta se disputaron la Alcaldía de La Paz. Esta última, esposa de Jorge Oñate. Según versiones sustentadas por familiares de la víctima, el cantautor fue a la casa de Efraín Ovalle para pedirle apoyo electoral para su esposa. Este se negó porque ya estaba comprometido con el otro candidato, quien resultó ganador. Cuatro meses después de las elecciones, dos sicarios en moto asesinaron a Efraín Ovalle.

Las pesquisas de la Fiscalía permitieron la captura de Éduar Rodríguez, conocido como Éduar Chía, y de tres sujetos más. La detención de los cuatro individuos fue posible por un testigo que días después, a través de una denuncia, fue reportado como desaparecido. La conclusión de las autoridades fue que los autores intelectuales del crimen intentaron que lo hicieran sicarios de la banda criminal los Urabeños, pero se negaron. Entonces terminaron ejecutándolo asesinos de Marquitos Figueroa, jefe de otra organización delictiva.

Cuando la investigación parecía destinada a la impunidad, un ciudadano anónimo se comunicó con la Policía y aportó varios números telefónicos de integrantes de la banda de Marquitos Figueroa. A partir de ese reporte, la Fiscalía y la Dijín desarrollaron una minuciosa pesquisa, con la interceptación de casi 15.000 llamadas telefónicas, que constituyen la razón por la cual Jorge Oñate fue citado a interrogatorio. En principio, porque los hallazgos de la Fiscalía condujeron a Armando de Jesús Gnecco Vega, capturado el pasado 5 de agosto.

En los cruces de llamadas, la Fiscalía detectó que este individuo, conocido en la región como Mandarino, propietario de varias estaciones de venta de combustible, manifestaba una incesante preocupación por saber si estaba siendo investigado o si tenía algún requerimiento de Estados Unidos. Entonces, a finales de agosto de 2013, la Policía detectó una llamada a Gnecco de un tal Orlando, y en la misma salió a relucir Jorge Oñate. El tal Orlando o Guanábano resultó ser tío de Éduar Chía, primer capturado por el crimen de Ovalle.

En medio de la conversación, Guanábano le pasó al teléfono a Jorge Oñate y a pesar del lenguaje cifrado que utilizaron Gnecco y Oñate, las autoridades se percataron de que estaban hablando de la familia del asesinado Efraín Ovalle. Después los investigadores constataron que Armando Gnecco, Jorge Oñate y Guanábano se reunieron en la estación de servicio conocida como El Tractor, oficina de Gnecco, y en medio del encuentro, éste hizo una llamada telefónica, de cuya interceptación quedó una comprometedora frase: “Esa gente hijueputas, esos Ovalles, eso los pelan porque los pelan. La muerte de ellos va a venir”.

A partir de ese momento, la Fiscalía y la Policía incentivaron sus pesquisas, sobre todo porque coincidió con la denuncia que instauraron los familiares de Ovalle por las amenazas que los obligaron a salir del país. Las interceptaciones telefónicas fueron dejando evidencias de que Armando Gnecco estaba obsesionado por comprar armas de fuego, que seguía pendiente de las investigaciones y que tenía lazos con Marquitos Figueroa.

La Fiscalía encendió las alarmas cuando se percató de que Gnecco estaba pensando en salir del país en caso de ser requerido por alguna autoridad y al detectar que realizaba constantes viajes a Maracaibo (Venezuela), donde se presume está escondido Marquitos Figueroa. De manera simultánea se interesó en el cantautor Jorge Oñate, especialmente cuando descubrió que tanto Armando Gnecco como el cantante empezaron a ayudar económicamente y a conseguir un abogado de mayor prestigio al capturado Éduar Chía.

De igual forma, sucesivas interceptaciones telefónicas dieron cuenta de que Gnecco también financiaba personas para que le dieran reportes sobre las audiencias en las que se estaba procesando a los capturados por el crimen de Efraín Ovalle. En medio de los informes, uno de sus enviados le dijo que habían nombrado a la cónyuge del Jilguero, comentario que las autoridades atribuyeron a Nancy Zuleta. También fue mencionado el hijo del cantante.

El 12 de febrero de 2014, la Policía Judicial detectó una llamada particular. Armando Gnecco se comunicó con Jorge Oñate y en ¡¡¡¡¡lenguaje cifrado dejaron entrever su preocupación. En criterio de los investigadores, esta conversación, sostenida tres días después de las primeras audiencias del juicio oral contra los coautores del homicidio de Efraín Ovalle, es sospechosa, sobre todo por su ¡¡¡¡lenguaje cifrado. Después, tanto Gnecco como Oñate se reunieron con el abogado de Éduar Chía, dejando ver su afán por establecer este contacto.

Días después, Guanábano informa telefónicamente a Gnecco que al parecer salieron las órdenes de captura contra él, Jorge Oñate y Hernán Oñate. Gnecco se comunica con el cantante y se corrobora que ambos tienen interés en la compra de armas. Además, se advierte que el trámite fue rápido y efectivo por la colaboración de un coronel de apellido Torres. A Gnecco se le nota la desesperación, se advierte pendiente de la libertad de un asociado clave de Marquitos Figueroa y se habla de otros homicidios en el Cesar.

En medio de sus apremios, Armando Gnecco deja entrever que aparte de su negocio lícito de estaciones de servicio, también se lucra con combustible de procedencia ilegal. Además, en una ocasión es tal su osadía que suplanta a un senador de la República para pedir información en el Ministerio de Minas. De igual forma se advierte que también contrabandea con madera. En el informa de Policía Judicial conocido por El Espectador se concluye que se trata de una persona cercana a los intereses del jefe criminal Marquitos Figueroa.

Por los nexos de este con Jorge Oñate, la investigación se concentra en el cantautor. Entonces se constata que también envía dinero a quienes siguen las audiencias de juzgamiento del caso Efraín Ovalle y que se mantiene al tanto de sus detalles. Siempre utilizando un lenguaje cifrado. A la audiencia se refiere como la fiesta y a los que pasaron al estrado como el baile. En varias de las comunicaciones interceptadas queda en evidencia que Gnecco y Oñate se reunieron varias veces después de comentar sucesos del homicidio de Ovalle.

En febrero de 2012, el diario El Tiempo hizo una referencia de Jorge Oñate como presunto implicado en el caso Ovalle. Al día siguiente, alias Guanábano lo llamó para decirle que mirara el periódico. Oñate le contestó que ya sabía y después se reunió con Gnecco. La interceptación telefónica dejó en evidencia que fue un encuentro urgente. Como si fuera poco, de la interceptación a sus líneas telefónicas se concluye que el cantautor al parecer participó en la compra de votos en las elecciones legislativas de 2014 y aportó dinero para tal fin.

Finalmente, en el informe de Policía Judicial conocido por El Espectador se dice que Jorge Oñate se muestra ante la comunidad como un cantante prestigioso, pero no sólo financió la compra de votos para que en el Senado triunfara José Alfredo Gnecco, sino que en sus canciones ha mencionado a Marquitos Figueroa, también conocido como El Perrero de los Malcriados. Es más, en una de las llamadas rastreadas por la Policía, Oñate conversa con Aura Figueroa, hija de Marquitos, quien le recuerda que está invitado a su matrimonio.

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El reporte concluye que debe estudiarse la posibilidad de fijar audiencia ante un juez de control de garantías para que se formalice la captura de Gnecco y Oñate, sobre todo porque desde meses atrás el cantante devela su ansiedad por conocer los nombres del fiscal, el juez y el procurador del caso por el homicidio de Efraín Ovalle, e incluso deja entrever que alguien de la Procuraduría recibió un regalo y le dijo que no iba a haber condenas. El Espectador constató que el pasado 2 de mayo se canceló una orden de captura en su contra.

Norbey Quevedo Hernández
El Espectador

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