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El vallenato puro (Columna de opinión)

La música vallenata dentro de su riqueza, se ha transformado hasta el paroxismo en un mar de diferencias dentro del pentagrama de su cadencia musical. De todo se encuentra en la viña del Señor. Hay música para todo los gustos: ramplones, cursis, sin sentidos, hablados, brincones, improvisados, arockerados, achampetados, lloricones y otros que musicalmente carecen de la autenticidad del vallenato. Aunque ello de por sí, no es motivo suficiente para discutir su valor musical.

Del vallenato moderno lo único rescatable son sus melodías alegres. Su motivación desdibuja la grandeza de nuestra música. Ahora es por encargo, no  por inspiración propia. La poesía de la nueva ola ha muerto. Le denominan comercial pero es simple ramplonería y vulgaridad.

!Como cambian los tiempos! en la época del nacimiento del vallenato por nuestro juglares su grandeza se originó indirectamente proporcional a sus estudios. La mayoría era analfabeta y la poesía reinaba en sus composiciones; hoy, todo cuan distinto, son universitarios y la poesía se transformó en sexualidad y vulgaridad. Hoy, son canciones fugaces como el viento que son derogadas, unas por otras, sin juicio ni peso propio.

¡Que tristeza! la profundidad de nuestras composiciones ha sido reemplazada por frases simplonas e infantiles. La capacidad de algunos compositores de la nueva ola se asimila a la mentalidad de niños de 10 años.  Grandes diferencias entre “La creciente del Cesar” de Escalona,; “Los novios” de Freddy Molina; “La gota fría” de Emiliano Zuleta; “Nació mi poesía” de Fernando Dangond, “Río Badillo” de Octavio Daza -y tantos otros que me haría interminable- con las canciones de la nueva ola  del “Pico y placa”, “El amor de motel”, etc.

.El nuevo CD de Villazón es un trabajo de calidad que  conjuga lo romántico con canciones de talla perdurable y letras hermosas como las de Juan Segundo Lagos, Wilfran Castillo e Iván Ovalle. Costumbristas como la de Luis Enrique Martínez, Juan Carlos Ovalle y Ever Vides; con el trabajo de filigrana del tenor conservando una escuela y vuelve a la “Musiquera” vallenata el reencuentro con “el camino de sus existencia”, “La llama se enciende” del vallenato puro, para que vuelvan en las amanecidas de los parranderos vallenatos a disfrutar los que extrañaban aun, “Los dos guayabos” de los compadres armando la talla de la vaciladora mutua el puro mamagallismo propio de nuestra idiosincracia, evocando la amante y deseando “contigo no vuelvo” o “que no vuelva”, de labios pa afuera; pero muy en el fondo, añorando “Que vuelva” en realidad porque te amo .Aunque sea un amor imposible, aunque sea una “Canita al aire” o aunque sea para compartir un momento para saber la verdad de aquel amor perdido y “pasársela” a los amigos. En conclusión, en el CD de Villazón se conjuga el Vallenato tradicional con el buen gusto de las canciones, la alegría de composiciones carnavaleras  como “La yuca y la tajá” y de otro lado; canciones costumbristas como “La musiquera”.

Como colofón y para decir la verdad a calzón quitao, a lo Moisés Perea: talón a talón, piedra a piedra, calle a calle, fondo a fondo, centro a centro, limpio a limpio, con el nuevo trabajo de Villazón gana en definitiva el folclor vallenato, porque al oído musical marca pauta y causa sensación.

Eduardo Dangond Castro
Valledupar Noticias

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