NOTICIAS DESTACADAS

Cómo se dice, Acordeonero o acordeonista?

Su columna anterior mi admirado amigo Goyo Guerrero dejó planteada algunas inquietudes frente al termino acordeonero o acordeonista, al respecto me permito publicar nuevamente la siguiente columna.
Es motivo de polémica constante en el  país vallenato el empleo en forma alterna de los términos acordeonista o acordeonero, para designar al ejecutante del instrumento. El diccionario de la Real Academia Española, define cono acordeonista al músico que toca el acordeón, ignorando por completo el término acordeonero, que en nuestro medio tiene igual significado.
Según el Licenciado en lenguas hispanas Ariel Catillo Mier, todo el tiempo las tradiciones lingüísticas han sido semillero de nueva terminología. Esta afirmación es evidente en el Caribe colombiano, donde han surgido términos de origen nativo como canoa y vaina hoy conocidos en el mundo entero a través del democrático diccionario de la real academia.
La palabra acordeonero tiene en nuestro suelo una tradición de más de un siglo para designar al ejecutante del acordeón.
Como el acordeón diatónico o de botones nació para las clases populares, al llegar este instrumento al continente americano, la música que traía consigo, era representada por aires folclóricos europeos. Posteriormente al ser incorporado al folclor de la provincia del Valle de Upar, se impuso la terminación ero en el Caribe a todo intérprete de música folclórica, encontrando hoy los distintivos de cajero, guacharaquero, tamborero, maraquero, timbalero y acordeonero, términos igualmente usados en la República Dominicana y Panamá.
En la Isla de Cuba son tradicionales: bongocero, timbalero, maraquero y tresero (intérprete del tres instrumento cordófono que lidera la música campesina o guajira en la tierra de la caña) sin embargo, en su homólogo puertoriqueño, el cuatro se designa cuatrista al ejecutante, ya que la terminación ero en este caso produciría una ofensiva distinción.
A diferencia de lo anterior, la raíz “ista” esta asociada en la designación de un individuo que ejecuta algún instrumento,  en la interpretación de música culta como por ejemplo: pianista, trombonista, flautista, etc.
En los países de habla hispana diferentes a los caribeños, es común solo el término acordeonista que ofrece el mentado diccionario, por lo tanto, cuando nuestros lingüistas hagan los contactos respectivos con la real academia para incorporar la palabra acordeonero, será necesario aclarar que se trata del ejecutante del acordeón en el Caribe colombiano, quedando claro que aquí el acordeonista será el que haya tenido formación musical de alto nivel académico, más ligado quizás al que toca el acordeón piano.
Esto acaba con las sanas pretensiones de Alfredo Gutiérrez e Israel Romero quienes insisten en ser llamados acordeonistas, con el argumento que son capaces de tocar cualquier ritmo de la música popular, pero no aclaran que lo hacen de forma empírica y que le ofrece más un jeroglífico  chino que una partitura.
Es posible que en tiempo futuro, alguno de nuestros músicos del vallenato que haya pasado aisladamente por un conservatorio, sin perder la esencia y el sabor tradicional  ya que la erudición musical  no es propia de lo folclórico,
pueda llegar a coronarse como el rey vallenato, lo cual nos permitiría avalar que: Ganó el acordeonista.
Entre tanto en los festivales vallenatos siguen ganando los acordeoneros, esos que nos siguen llenando de gloria.

¡Dios te guarde acordeonero!

Escrito por Julio Oñate
Publicado en El Pilón

Título original: Acordeonero o Acordeonista

RESPUESTA DE CARLOS MARIO BARRANCO A JULIO OÑATE. ACTUALIZADO 20 SEPT A LAS 18.49

Jota, pese a respetar y admirar el trabajo del maestro Julio Oñate (su conocimiento me ayudo mucho en algún tiempo), creo que el termino acordeonista no solo debe ser utilizado para alguien estudiado o con fundamento musical en el acordeón ya que en ninguna parte del mundo se le llama pianero o guitarrero a alguien que no haya estudiado lo suficiente dicho instrumento. la razón es porque dicho instrumento es melódico-armónico, tal como el piano, la guitarra, el cello, la trompeta, entre otros, por eso los intérpretes son llamados pianistas, chellistas, guitarrista y por consiguiente… Acordeonista, mientras que los músicos que tocan instrumentos de percusión como el timbal, tambor, guacharaca, caja, etc son llamados cajeros, timbaleros, tamboreros, guacharaqueros, etc

CARICATURA DE SAFADY PARA EL PILÓN CON RESPECTO AL DEBATE. ACTUALIZADO 21 SEPT A LAS 14.26

Comprueba también

Silvestre Dangond adelantó a sus seguidores el primer sencillo de su álbum ‘Las locuras mías’. Escúchalo aquí.

El artista guajiro lanzó la noche de este miércoles el tema ‘Las locuras mías’.

8 Comentarios

  1. Exelente nota…. Ojala los musicos Colombianos empezaran como acordeoneros y se formaran como acordeonistas.

  2. Manuel Villa Cuello

    Mas claro no canta un gallo, antes de leer la nota usaba la palabra acordeonista y la consideraba válida, una vez hecha la aclaracion se hace necesario usar acordeonero para estar acorde con la desiganacion semantica del caribe que la diferencia de la academica.

  3. Manuel Villa Cuello

    Gabog, exelente la idea que expones, me preocupa lo que perderia el folclor pero tambien lo que ganaría. No concibo una parranda vallenta con académicos , no se hablaría de mamar ron o de sancocho trifásico .

  4. No sé si más adelante la Academia de la Lengua prohije la palabra acordeonero para designar a la persona que ejecuta el acordeón; pero por lo pronto para mí es un barbarismo el empleo de acordeonero para nombrar al mùsico que con admirable maestría ejecuta el acordeón. La academia reconoce «Acordeonista», tal como violinista, guitarrista, pianista, etc. El sufijo «ero» designa una labor más artesanal que artística, como hojalatero, zapatero, guacharaquero, cajero, etc. Por lo pronto se trata de un barbarismo que rompe la arquitectura gramatical y semántica del lenguaje.

  5. Algunos prefieren «acordeonero», porque suena más corroncho, tiene más sabor a parranda y a folclor, es más ordinario, lo que desentona con la pretensión de vestir el vallenato de smoking y asociarlo con la champaña, como lo vemos aquí en Barranquilla con Champancito y Champan Vallenato, donde sólo se interpretan aires vallenatos. No se trata ni siquiera de un neologismo sino de un tremendo barbarismo.

  6. No tiene ninguna justificación del uso impropio de acordeonero por acordeonista. Es como usar dintel por umbral. Es un clásico «barbarismo», según lo enseña el diccionario, además de una corronchada que desentona y degrada al artista poniéndolo al mismo nivel del guacharaquero, cajero o timbalero. Con el mismo criterio podríamos llamar al que canta vallenatos «vallenatero». Es pura ignorancia.

  7. ¿Qué opinará de esto el señor Julio Cesar Oñate Martínez, doctor en vallenatología?

  8. Álvaro Martín Gómez

    Con todo respeto, considero que el artículo del señor Oñate es solo una justificación sin piso suficiente para el uso de un barbarismo. Ahora bien, si tanta convicción tienen los cultores del vallenato acerca de la validez de la palabra «acordeonero», deberían entonces (si no lo han hecho aún) escribir a la Real Academia de la Lengua Española solicitando su inclusión en el diccionario, esgrimiendo los argumentos aquí expuestos. Teniendo en cuenta que la RAE ha suavizado ostensiblemente su postura respecto a muchas cuestiones idiomáticas, puede ocurrir una de dos cosas:

    1. La que hasta hace algunos años hubiese sido indudable: Que catalogue su uso como «censurable», así como lo ha hecho con la palabra «bizarro», tan horriblemente mal utilizada por la inmensa mayoría de hispanoparlantes. Seguiría entonces siendo vedada dentro de la correcta utilización del buen castellano.

    2. Que en vista de su difundida utilización, decida aceptarla como válida, así como hizo con la actual cuarta acepción de la palabra «muñeco» o con el cuasi-extranjerismo «friki» (cosas que me parecen desaciertos por parte de la RAE, pero las respeto como fiel seguidor de sus disposiciones que siempre he sido).

    Gracias por la atención. Un saludo.