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El plagio, un mal de todas las épocas

A raíz del litigio suscitado entre Omar Geles e Irán José Carrascal Montero, por la autoría del tema. El Cacho, el cual fue grabado por Omar como de su autoría y reclamado por Carrascal como suyo, se recuerdan muchos casos similares que datan desde tiempos de la juglaría. 

En tal sentido, se dieron pujas de renombre con canciones que en un principio no fueron estimadas por sus creadores por la misma subvaloración que tenía la música vallenata; además, la figura de compositor como tal no significaba nada por la inexistencia de leyes autorales.

Por este motivo, los dueños de la musa, como no tenían ningún vehículo de trascendencia para proyectar sus creaciones, acudían a los acordeoneros de renombre y se las entregaban o simplemente las cantaban en las parrandas sin ningún tipo de prevención, y por el contrario se llenaban de orgullo cuando los músicos las grababan como de ellos.

Tras la fama, el dinero
Cuando ya comenzó el ascenso de popularidad del vallenato y empezaron a publicitarse los autores y a aplicarse sus derechos, fue cuando arrancó una especie de sublevación de aquellos que habían sido usurpados y quienes a parte del nombre buscaban el resarcimiento económico que sus obras habían generado.

Uno de los pioneros en tomar canciones como suyas fue Guillermo Buitrago, quien sin recato alguno grabó y presentaba en vivo, especialmente en las emisoras de Bogotá, temas como: La Víspera de Año Nuevo y la famosa Gota Fría, la primera de Tobías Enrique Pumarejo y la otra de Emiliano Zuleta Baquero; el auge de ambas motivó a sus verdaderos creadores a pegar el grito en el cielo por sus créditos, lográndolo años después.

Abel Antonio Villa siempre cargó con el estigma de gustarle los rezos con camándulas ajenas y tuvo que afrontar férreos reclamos; algunos los perdió, pero en otros no se le pudo demostrar lo contrario y siguió recibiendo esos beneficios.

Al compositor que más plagió el llamado Padre del Acordeón, según el afectado, fue el pasero Germán Serna, quien murió sin poder conocer el veredicto que lo reconocía ante la ley como el autor de muchas de estas, aunque la gente de su generación sabía plenamente que las canciones eran suyas, entre estas: Zolia, y El Higuerón

Serna, además le confrontó sus reclamos a Alejandro Durán, quien según él también le fusiló muchas letras, tal vez la más famoso fue: Sielva María; a esta pesca en río revuelto no escapó una canción emblemática como;Alicia Adorada de Juancho Polo Valencia, que en su momento Alejo también rubricó como de él.

Todos contra todos
El maestro Leandro Díaz también acusa el raponazo de una de sus inspiraciones, cual fue La Camaleona que también se la avionó como conjugan hoy en el lenguaje moderno, Abel Antonio; además, se dice que el tema la Brasilera de Rafael Escalona fue montado en las bases de otra canción de Leandro llamada Corina.

A propósito de Escalona, siempre el vulgo rumoró que sus letras se las hacía la abuela, versión que jamás pudo ser comprobada, y que por demás el poeta con el paso del tiempo demostró que su cerebro era la única maquina capaz de generar esas crónicas cantadas que a la postre lo hicieron grande a él y al folclor.

Pero Rafael Escalona sabía defenderse y lo propio hizo con Tobías Enrique Pumarejo, cuando en una ocasión el coleccionista Ricardo Gutiérrez insinuó que Don Toba no era el autor del tema Mírame Fijamente.

Respecto al tema la Brasilera dijo: Antes de componer La Brasilera, en mis andanzas y amoríos por toda la Provincia y, lógicamente, por San Diego, andaba con Poncho Cotes, quién con su guitarra tocaba y cantaba en todas las parrandas, repetidamente, una canción del gran maestro Leandro Díaz, ese canto se llama Corina, de lo que no cabe duda, de tanto oírlo, la belleza musical de ese canto me influenció sin malicia ni maldad.

También se refirió en ese escrito en un importante diario capitalino al tema El Arco Iris, por el que lo fustigaron por haber tomado apartes de un reconocido poema.

Cantos sin comillas

Compuse el Arco Iris para darle un sentimiento bíblico a este quejío de amor, incluí en su letra, entre comillas, la frase del gran poeta americano Adolfo Leon: Dicen que cuando Cristo agonizaba, llegó del occidente enjambres de errantes golondrinas… etc. Un periodista, con creencia de investigador y descubridor de plagios, me hizo la observación. Al amigo periodista le contesté: Quién no sabe en Colombia y América que esas bellas frases son del poeta Adolfo León. Además, lo que ocurre es que al cantar el canto no se puede manifestar que esas frase van entre comillas.

Y para darle fortaleza a sus tutelas, fue enfático en expresar que ningún autor está exento de plagiar a otro:

A mí me parece que lo que se dice, escribe, canta o se le ocurre a uno, también se pudo decir, escribir, cantar u ocurrírsele a la gente muchos años antes. Si nos ponemos a buscar semejanzas en los cantos vallenatos y en las obras musicales y literarias del mundo, se puede concluir fácilmente que todo el mundo le plagió a todo el mundo.

Larga lista
De manera, pues, que resultaría interminable citar los plagios que se han dado en la música y las letras en todos los géneros.

Son notables los casos de Wilfrido Vargas con El Africano de Calixto Ochoa o El Hombre Divertido de Luis Enrique Martínez, los cuales paseo por el mundo como suyos, y uno más reciente para no alargar la lista, el Waka Waka de Shakira que en el momento enfrenta discusiones judiciales con Golden Sound, un grupo camerunés.

Voces de los protagonistas
Omar Geles Suárez.
Nunca seré capaz de robar, vender, ni comprar una canción; tengo la suficiente capacidad para hacerlas y lo he demostrado. En esta canción fui asaltado en mi buena fe por el clarinetista de mi grupo, quien me insinuó que le metiera un corito que era supuestamente de él; fue todo lo que pasó; además, esa canción no está grabada oficialmente.

Irán Carrascal
Me sorprendí al escuchar por la radio la canción cuando la anunciaban como de Omar Geles, cuando el verdadero autor soy yo; le variaron el titulo y otros cambios armónicos, pero yo la tengo registrada. No quiero plata, simplemente que se me reconozca como autor.

LA VOZ DEL EXPERTO
Celso Guerra Gutiérrez
Historiador
El plagio de las canciones de antes era un mal necesario. Si los juglares de entonces no hubieran dado a conocer esas canciones, estas no hubieran trascendido. Los intérpretes las grababan sin intención de robo; además, no existían leyes autorales. por lo que no se pueden considerar como robadas.

Escrito por: William Rosado Rincones
Publicado en: Vanguardia Valledupar

«Si el cacho matara»
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2 Comentarios

  1. FAMOSA TAMBIEN «AHI VIENE AHI VA» PLAGIADA POR SILVESTRE DANGOND A FELIPE PELAEZ.